Tres castillos de Teruel


Aragón es también tierra de castillos, testigos que nos hablan de un tiempo pasado y que atesoran riquezas artísticas e históricas.
Los castillos turolenses de Peracense, Mora de Rubielos y Valderrobres, han sido seleccionados como los tres mejores de la provincia de Teruel  y están entre las 43 fortificaciones más especiales de España.
Se trata de tres muestras emblemáticas de la arquitectura militar de la Edad Media que se conservan en esta provincia y que son muy potentes desde el punto de vista arquitectónico, histórico y turístico.


El castillo de Peracense destaca entre otras  peculiaridades por su excepcional adaptación al terreno, mimetizado con el entorno en el que se enclava. Todo el castillo es rojizo mimetizándose con  la estructura rocosa sobre la que se levanta que es del mismo color. Consta de tres recintos concéntricos: una muralla almenada con varias torres y saeteras; otra muralla intermedia adaptada a la roca en la que se asienta y en cuya zona estuvieron las estancias de la tropa; y un recinto central que sirve de fuerte vigía que controla el valle del Jiloca. Este castillo cuenta con una exposición permanente de armas de asedio medievales.

El de Mora de Rubielos sigue la tipología del castillo-palacio. Su espectacularidad radica en la dimensión -más de 9.000 metros cuadrados construidos-, lo que lo convierte en el más grande de Aragón en superficie edificada. Está ligado a la reconquista cristiana de este enclave, que se produjo en 1171. En su construcción se emplearon elementos románicos y góticos. Cuenta con una planta poligonal irregular -con cuatro fachadas y cuatro torres-, un patio interior con arcos ojivales, y en el siglo XVIII se reconvirtió en convento al servicio de los Predicadores Franciscanos.

El de Valderrobres también sigue la tipología funcional del castillo-palacio. Está documentado desde finales del siglo XII. Fue controlado por los sucesivos arzobispos de Zaragoza, que ejercieron como señores de este enclave. Este monumental castillo muestra hoy en día el esplendor de su construcción original, con estancias restauradas que exhiben las singularidades de esta fortaleza de más de 800 años de historia.



La visita a estas tres joyas de la arquitectura defensiva  es la excusa perfecta para programar una escapada de fin de semana con un interesante recorrido turístico por las tierras de Teruel y así disfrutar  también de su reconocida gastronomía, de la tranquilidad de sus parajes y de la hospitalidad de sus gentes.