Modernismo en la ciudad de Teruel

Hablar de Teruel es decir mudéjar, pero a comienzos del siglo XX surgió en Teruel un nuevo estilo de características muy definidas que sería el predominante, el Modernismo.
¿Conoces el Teruel modernista ?, piérdete unos días por las calles de esta maravillosa ciudad y quedarás asombrado de la impronta modernista en muchos de sus edificios.


MODERNISMO EN LA CIUDAD DE TERUEL
Los turolenses de principios del siglo XX, observaron cómo se incrustaban en su trama urbana edificios con un nuevo lenguaje arquitectónico influenciado por lo que se construía en otras ciudades, sobre todo de Cataluña. La inexistencia de ensanche de la ciudad en ese momento, que apenas  contaba con 10.000 habitantes, supuso que desde 1890 se iniciara una renovación de las edificaciones existentes en el Centro Histórico.
Las construcciones vinculadas a la iglesia y a órdenes religiosas, adoptan formas arquitectónicas basadas en el pasado, lo que se denomina historicismo, y es en la arquitectura civil donde aparece el modernismo con gran vigor. Una nueva tipología de “Edificio de viviendas”, basada en una mejor
distribución interior, mayor higiene y más ostentación en las partes visibles, hace que surjan tres elementos básicos: portal, zaguán y escaleras que, junto con la fachada, serán para los arquitectos el objeto de diseños conforme a gustos más actuales y modernos.
Pau Monguió i Segura fue el principal artífice del Modernismo, en su dilatada estancia en Teruel entre los años 1897 y 1923, con una interrupción entre 1902 y 1908 que reside en Tortosa. Es a partir de esta última fecha, cuando proyecta los mejores edificios para la burguesía local, que acepta sus
diseños como un símbolo de modernidad. Al buen acabado de sus obras contribuye la profesionalidad de los oficios, entre los que destaca el herrero Matías Abad, auténtico maestro en el dominio del hierro.
Monguió se expresa, según las obras, con lenguajes del Art Nuoveau, y la Secesión vienesa, pero siempre tamizados por la influencia directa del Modernismo catalán y especialmente del arquitecto Lluis Domènech. “Casa Ferrán” en la calle Nueva, junto con las de la Plaza “Casa del Torico” (hoy Caja Rural), y “La Madrileña”, forman el triángulo fundamental de una serie de edificios que se extienden por el resto del trazado urbano.
Los turolenses y los visitantes podemos disfrutar de la arquitectura mudéjar pero, callejeando y elevando la vista, también nos sentiremos atraídos y atrapados por la singularidad, dinamismo y libertad del Modernismo de esta entrañable ciudad: TERUEL.
Antonio Pérez Sánchez
Arquitecto